MI AUTOBRIGRAFÍA
Mi nombre es Mariana Fernández Pérez, nací
en Cancún en el estado de Quintana Roo, México, el 24 de septiembre de 1997 en
la clínica de Morelos. Mis padres Jesús Alberto Fernández Gutiérrez y Alma Araceli
Pérez Pérez, quienes nacieron en Progreso Yucatán, se conocieron en la preparatoria ya que vivían
en el mismo puerto desde que nacieron. Mis padres fueron diez años novios hasta
que decidieron firmar en un papelito que constaba que se amaban, de ahí al
final. Despues de su casamiento se mudaron a Cancún porque mi papa solicitó
trabajo en Bachilleres y se lo dieron, Tres años después de su casamiento
tuvieron a mi hermano Diego Alberto Fernández Pérez quien nació en Mérida
Yucatán el 14 de marzo de 1994.Tres años y medio después mi papa decidieron
tener una bebe más, y ahí empieza mi historia, empieza mi vida. Recuerdo que en
mi niñez vivía aquí en Cancún pero todas las vacaciones y cada vez que era
posible me iba a Mérida con mis papas, ya que ahí vivían mis abuelitos. Cuando
yo tenía dos años falleció mi abuelita materna, a la cual quería mucho, mi mama
me contaba que era unida a ella, aunque tuviera dos años. Nunca conocí a mi
abuelita paterna, falleció muy joven por causa de una enfermedad pero siempre
la tengo presente, me cuentan maravillas de ella, y siempre pienso que me
hubiera gustado conocerla, todos los siete tíos hijos de ella me dicen que
tengo algo que les recuerda a ella, pero es un misterio que es; me encantan los
misterios. Después del kínder, asistía a la primaria Agustín Melgar, en la que
asistí los seis años de mi primaria. En mi niñez era gordita, y comía mucho,
siempre iba al catecismo los sábados y los domingos a misa, después de eso a veces
salíamos a comer en familia, o solo mi mama, mi hermano y yo. Mi papa me
llevaba mucho a su trabajo, y mientras él hacía lo que tenía que hacer, yo
jugaba en la computadora, iba a comprar a la tiendita con las secretarias e iba
a ver a las tortugas y los peces de la escuela. Me la pasaba mucho tiempo en
casa, con mi mama, me gustaba estudiar, pero no era la más inteligente de mi
escuela. Mi pasatiempo favorito en era ver películas, me gustaba tanto que
podía verlas todo el día, mi favorita era tarzan y la cenicienta. Era muy felíz
cuando era niña, a veces de mal humor pero siempre había una sonrisa en mi
rostro; me gustaba ver las estrellas y la luna en las noches, mientras abrazaba
a mi papa. Cada vez que se acercaban las
vacaciones mis hormonas se alteraban porque sabía que vería a todas mis primas
y jugaríamos barbies y nenucos y comería muchos dulces. Siempre íbamos a Mérida
porque ahí estaban mis abuelitos paterno y materno y mi familia y también porque
mi hermano era muy enfermizo y lo llevaban al doctor en Mérida. Recuerdo que mi
hermano se fue de viaje a Los Ángeles, con mi Tía más unida que es como mi
segunda madre y cuando regresó, yo hacía que me contara cada detalle de Disney todas
las noches y me lo imaginaba, y pensaba en que algún día iría. Cuando iba en
tercero de primaria tuve mi primer accidente escolar, porque una niña cayó en
su mochila y se rompió, y lo que se rompió pasó por mi pierna y me cortó,
estaba muy asustada pero recuerdo que en eso llegó mi papa como un héroe y me
rescató y me llevó al hospital, lloré mucho pero mi mama siempre estuvo sujetando
mi mano, y eso me hacía fuerte. Seguí viviendo mi primaria, tenía amigos y una
mejor amiga muy linda, siempre la pasaba con ella en mi cumpleaños; obviamente
igual me gustaba alguien en la primaria, siempre me gustó Daniel Falcón, un príncipe
güero de ojos azules, era muy gordito, pero yo lo quería mucho, aunque a él no
le importaba, siempre le gustaron todas las niñas del salón, menos yo pero yo sabía
que algún día me amaría. Una vez, vino toda mi familia de Mérida y fuimos a la
playa en la zona hotelera y nos la pasamos tan bien que nunca podré olvidar ese
día, y eso que era muy pequeña. Cuando era niña mi comida favorita eran los
quibis, mi canción favorita era “En mi corazón tu vivirás” de Phil Collins.
Algo que nunca podré olvidar es que cuando iba a entrar a cuarto de primaria,
me enfermé del estómago muy feo y fui al doctor y me recetaron 8 inyecciones, y
desde eso le tengo pánico a las inyecciones, supongo que nunca lo olvidaré
porque siempre me van a dar mucho miedo. El mejor año de mi primaria fue sexto,
tuve al maestro más buena onda del planeta y casi la mitad del año estuvimos
ensayando nuestros bailes para nuestra clausura y en esas fechas, Daniel, mi
gran amor de toda mi niñez me dijo que me amaba y que quería que yo fuera su
novia, fue uno de los momentos más felices de mi infancia. Mi clausura fue en
un local con piscina pero no tuve meterme porque estaba en mis días, pero Dani
se salió para estar conmigo y bailar conmigo. Estudie la secundaría en la técnica
11 Moisés Sainz Garza los primeros dos
años, encontré muchos amigos y mi mejor amiga se llamaba Lorena, lo más padre
que recuerdo de esos tiempos es que, cuando estaba en segundo de secundaría, mi
sueño se volvió realidad y viaje a Los Ángeles, donde conocí Disney, Universal
Studios, Rose, y muchas tiendas de ropa, conocí museos, mis conocimientos se
ampliaron y lo disfruté tanto que cuando regrese lloraba porque me sentía
extraña no estando ahí, cuando fui ahí conocí a unos tíos, Florita y Gilon;
eran muy lindos, lo único que sabía es que ellos habían sufrido mucho en su
vida y que se sentían muy felices cuando iban a visitarlos, son unas de las
personas más buenas que he conocido en mi vida, y si pudiera pedir un deseo sería
que no estuvieran ahí solos. Cuando iba a pasar a tercero de secundaria, mis
papas decidieron cambiarme de escuela, porque la técnica 11 estaba bajando
mucho su nivel académico, así que me inscribieron a una particular, a la
escuela Dr. Jaime Torres Bodet, ese fue el año más difícil de mi vida, jamás
había estado en una escuela particular, me rompí el pie y estuve enyesada dos
meses, así como conocí a personas fascinantes, conocí a personas que me hubiera
gustado no conocer, como el que fue mi novio un mes, era un chico que era
realmente mala onda, y sufrí por el todo el año, sufrí un tiempo en el que no
tuve que haber sufrido, pero era una escuela tan pequeña que aunque quisieras
dejar esos problemas de lado y distraerte, no podías. Cuando iba a pasar a la
prepa, estaba muy felíz, mi tormento había acabado, y jamás había tenido tantas
ansías por entrar a la escuela. En esas vacaciones de verano, en las que iba a
entrar a la prepa, estuve viendo los preparativos para mis quince años, todas
las vacaciones estuve viendo vestidos, en Cancún, en Mérida, en todas las
tiendas, y me di cuenta que no hay nada más mágico, aparte del amor, que probarte
por primera vez un vestido de quince años que verdaderamente te guste. Llegó la
hora de entrar a la preparatoria, entré a la preparatoria de Bachilleres
Plantel Cancún Uno de estado de Quintana Roo, presenté el examen de admisión y
lo pasé,era tan felíz que yo sentía que a algunas personas les caía mal por
tanta felicidad que había en mi, por tanta felicidad que reflejaba mi rostro,
mi fuerza de confianza en mí misma era extraordinaria, mi imaginación y mi
creatividad estaba en su punto máximo, hasta mis ganas de estudiar eran
increíbles, literalmente! Conocí nuevas personas en la prepa, en especial a
unas chicas muy lindas, que fueron mis amiguis amiguis en segundo semestre,
pero en especial conocí a un chico, un amigo que me daba mucha risa, era muy
necio y te hacía reír mucho con solo una palabra salieron de su boca, realmente
era muy gracioso, yo lo apreciaba mucho, y pues, lo invité a mis quince años.
Llegó en gran día, toda mi familia estaba en camino y yo, ese día en la mañana,
solo pensaba en comer tacos de canasta y fui a comer tacos con mi mama al
mercado, luego empecé a prepararme para la noche; toda mi familia estuvo ahí,
las luces hacían que por primera vez en mi vida me sintiera invencible, me
sentía fuerte, mágica, me sentía una princesa. El mejor momento de la noche fue
cuando bailé con mi papa, con mi héroe, con el hombre que hizo todo para que yo
tuviera una fiesta increíble, el único hombre en mi vida, al único al que
amaba, el único que me amaba incondicionalmente, con su amor podría ser felíz y
fuerte toda la vida. Todos quedaron sorprendidos por la fiesta, todos me decían
que me veía muy hermosa, pero eso no me importaba, lo único que podía pensar
era que estaba con toda mi familia, estábamos unidos todos, todos estaban
felices; lagrimas de felicidad derramadas, verdadera fuerza del amor, calor
humano, sin duda, el mejor día de mi vida; el día que aprendí que pase lo que
pase, en los momentos más difíciles de la vida, siempre habrá una familia esperándote,
siempre habrán personas apoyándote, siempre habrán seres humanos amándote. Sin
duda los mejores momentos de mi vida. Después de eso, me enamoré, de Jaime
Guillén Francisco, un niño tan gracioso, que podía orinarme con solo escucharlo
hablar; no era guapo, pero sigo sorprendida de la fuerza de sus sentimientos.
Estuve con él todo el primer semestre, estaba locamente enamorada de él; luego
hubo un problema en sus sentimientos, dudas, cosas que pasan en el cerebro
mientras estas pensando si estas enamorado o no, sus dudas pudieron más que lo
que sentía por mi y todo terminó. El siguiente semestre que fue el segundo, caí
en depresión y tuve que regresar a ballet para distraerme un poco y no pensar
en eso, a todo eso se le sumaron problemas familiares, problemas personales de
salud, de alimentación, y de la felicidad, pasé a la tristeza, a la inseguridad.
Terminó segundo semestre y entré a las vacaciones de verano, unas vacaciones
que me transformaron totalmente, después de bailar en mi presentación de
ballet, me fui de viaje con mi mama, mi tía y mi primo, y fue estupendo, me
hizo olvidarme de todo, aunque igual yo tuve iniciativa, decidí que ya había
sufrido mucho, que tenía que superar mis problemas y volver a ser felicidad, recordé
lo increíble que se siente ser felíz, y quise volver a serlo. Después del viaje
con mi mama, fui a Mérida y mi mama se fue a Progreso, así que me quedé con mis
primas, la pasé estupendo con ellas, son unas niñas tan felices y lindas y
sencillas que eso me hizo entender que la vida es bella. Me hice más unida a mi
prima Karen, si pudieran conocerla, sería increíble. Cambié de look, compré
ropa, mi felicidad regresó, mi felicidad era radiante otra vez, me sentía una
estrella fugaz, aunque seguían los problemas familiares, estaba tan contenta
que eso no interfería en lo bien que me sentía. Llegó el momento de regresar a
la escuela, iba a tener una capacitación nueva, la que yo quería, iba a conocer
a nuevas personas, era una oportunidad de empezar de nuevo y eso hice. Entré a
tercer semestre, que dé en el mismo salón que mi amigo Oscar y mi amigo
Emmanuel! Entré con todo a la escuela, tenía unas fuerzas increíbles, tenía el propósito
de ser la mejor en la escuela, sorprender a los maestros, me sentía fuerte,
invencible. Conocí a la que sería mi mejor amiga, Brenda Rojas López, si la
llegan a conocer, no es tan linda como parece! Igual conocí a nuevos maestros,
como a mi maestra de laboratorio, Emma, es muy estricta pero igual es un pan de
dios. Cuando entré al tercer semestre le pedí a Dios que me fuera bien en la
escuela, le dije que no me importaba tener novio, que no quería tener novio,
que lo único que quería era encontrar verdaderos amigos, y ser una de las mejores
alumnas, y así fue, encontré amigos que jamás nadie va a tener, personas
sencillas, con un corazón tan grande que si ellos no pudieran controlar su
perfección, el mundo estallaría. Ahora me estoy riendo porque sé que si Brenda
leyera esto, se moriría de la risa y me diría que soy cursi y patética. Mis
mejores amigos son Brenda Rojas López, Emmanuel Flores Espinosa y Freya Ludvika
García Morcillo. Cuando entré a tercer semestre me empezó a gustar un niño, el
más guapo de la escuela, se llama Paco Orozco, siempre me había parecido guapo
pero lo veía como un amor imposible, pero como prometí, nada de amor, no duró
mucho mi promesa. Paco empezó a enamorarme y en eso, alguien regresó a mi vida,
diciéndome que aun seguía amándome, ese Jaime Guillén, siempre cambiando las
cosas drásticamente, es su estilo. Obviamente no quería distraerme de mis
estudios, trate de evitar ese tema del amor, sabía que en algún momento eso me
derrotaría y empezaría desde el principio otra vez, pero por más que quise,
Paco y Jaime me tenían acorralada, me sentía como un toro, cuando dos jinetes
en sus caballos tratan de lazar al toro. En esos días tuve que tomar una decisión
muy difícil, entiéndanme, en ese tiempo solo pensaba en eso, seguía estudiando
aunque m sentía muy distraída, solo quería que todo eso acabara y comencé a
sentirme muy triste, me preguntaba porque justamente cuando volvía a ser felíz
y a comenzar de nuevo, porque justamente cuando solo pedía amistad, pero es
difícil, entiendan, como le haces para elegir entre estar sola, con el
remordimiento de que pudiste a ver vivido un amor mágico; o vivir un nuevo
amor, conocer a un niño lindo, tierno que te envía mensajes todas las mañanas
solo para desearte un buen día, alguien que podría hacerte sentir cosas que
jamás habías sentido, y vivir cosas que jamás habías vivido, alguien que podría
saltar del un bonyi de amor por ti; o por último, darle derecho de antigüedad a
tu primer amor, a tu primera ilusión, a tu primer beso. En estos días comprendí
que para mí era mejor sufrir por amor, que hacer sufrir a alguien, es uno de
los peores sentimientos del mundo, un sentimiento que no me gustaría
volver vivir, porque no piensas nada más
que elijas lo que elijas, vas a terminar dañando los sentimientos de alguien y
es peor cuando saber lo que esa persona va a sentir. Así que decidí que Jaime
ya había sido cosa del pasado, que él me dejó ir, que por el ya había derramado
muchas lágrimas y que era hora de intentar algo nuevo, era hora de conocer a
Paco; y esa fue mi decisión pero a pesar de mi decisión, no podía dejar de
pensar en Jaime, él había regresado, me dijo tantas cosas que no salía de mi
mente. Mi cerebro y mi corazón eran un lío, solo deseaba salir de esa situación,
porque eso me estaba matando en todos los sentidos. Al final regresé con Jaime,
volvió a luchar por mí, hizo todo lo que pudo haber hecho para enamorarme de
nuevo, aunque yo había logrado superarlo, lo logró. Me demostró que
verdaderamente me quería. Aprendí que no puedes resistirte a algo así, a
alguien así, sus sentimientos seguían ahí, su corazón estaba en llamas de amor,
el me enseñó que aunque la vida no sea cuento de hadas, hay que sonreír
siempre, el me ayudaba a levantarme cuando me sentía derrotada, aunque parezca
tonto y absurdo, él me sanó las heridas que él mismo me hizo. Solo sé que lo
amo, que el cura mi dolor cuando estoy triste, la fuerza de nuestro amor es tan
grande que nuestros corazones son invencibles cuando estamos juntos el y yo. En
la vida aprendes muchas lecciones con las situaciones y los obstáculos que se
te presentan a lo largo de ella. Actualmente me siento muy bien, tengo amigo,
novio, mi familia está bien, sin embargo, hay algo en mi que no me deja ser
felíz; no me siento tan viva, invencible y fugaz como antes, y necesito
descubrir que es, porque me está consumiendo poco a poco y en algún momento voy
a caer.